Neymar Jr. Espectáculo garantizado. Tanto fuera como dentro del campo. Un jugador único, al que se le recordará más por lo que ha hecho fuera del terreno de juego que por lo que ha hecho sobre el césped. Y es una pena, por la calidad que atesora.
Ney, ese futbolista díscolo que apuntaba maneras desde los 16 años en el Santos (Brasil) y que, para llegar a Europa, ya desencadenó una tensión entre los dos grandes clubes del viejo continente (Madrid y Barcelona, por este orden) Una pelea que ya había ocurrido por aquel Karembeu que nos dio el pase en Champions contra el Borussia de Dortmund (aquel «punterazo» el día que se cayó la portería en el Bernabéu). Es otro cantar, por supuesto. No se pueden comparar, pero ambos pusieron la maquinaria de los despachos a trabajar del mismo modo.
Ese chico endeble, descarado y madridista de gusto, aparecía por la Ciudad Deportiva hace ya unos años para tener ficha con las categorías inferiores. Después regresó a Brasil, con la idea de venir a Chamartín en años posteriores. Y ahí llegó el problema. El dinero.
Su padre y agente, avaricioso como pocos, sacó partido de los últimos años de su hijo en el Santos. Es verdad que el chico ayudó con su fútbol vertical y vistoso, pero le llenaron la cabeza de pájaros. Tenía que salir de Brasil «ya» y tenía que pagarse un dineral por un chaval que despuntaba, pero que aún no se sabría como le iría en un fútbol diferente.
Y llegó la posibilidad de su fichaje. Florentino le tentó, pero económicamente era imposible llevar a cabo su fichaje. Difícil decisión para Florentino, pero muy meditada y tomada por el bien del club. Y ahí estaba el Barça. Esperando como ave carroñera a que el chico (más bien su padre) se vendiera al mejor postor.
Y ahí llegó el baile de cifras. 53 millones de fichaje + otros tantos de prima para el jugador, según la versión del Barcelona (si así hubiera sido, no nos cabe duda de que el jugador hubiera vestido de blanco). Pero al Barcelona se le concede el privilegio de mentir, de ocultar y de estafar. Y Neymar llega al Barcelona. Salen a la luz las cifras reales (más de 100 millones de aquel entonces), pero lo dicho, NO PASA NADA. Miremos todos para otro lado.
Florentino, harto de tantas milongas, comparece en algunos medios dando a entender que el precio pagado por el jugador brasileño no es, ni mucho menos, el declarado por el Barcelona. Y eso le duele, pero aguanta pensando en que la gente no es tonta (y se equivoca, porque los que no son tontos, se lo hacen). Y así gana el Barcelona una Champions en la 2014-2015, con Neymar (y Messi, lógicamente) como punta de lanza.
Las tres próximas (Milán, Cardiff y Kiev) para PAPÁ. Para el Madrid. Y eso duele más que perder a un jugador que se ha movido por dinero.
Y llegamos a esta pretemporada. Nuevamente el nombre de Neymar Jr suena en todos lados. Quiere salir del PSG después de dos años en los que «solo» ha ganado 2 ligas francesas, como títulos mayores. Fracaso en Champions, una vez tras otra. Y suena el Madrid, donde todos le colocan.
Cuesta creer que el Madrid esté dispuesto a ficharle, pero bien es sabido que el jugador es el deseo de Florentino desde hace muchos años. Un gran jugador y una operación de marketing tremendamente rentable. Lo perfecto para Florentino. El problema: el salario que tiene el jugador.
Y aparece de nuevo el Barcelona y como se suele decir, «encima de puta, pongo la cama». Un jugador que ha denunciado al club (la denuncia sigue interpuesta y en trámites de resolverse) es nuevamente del deseo de los mismos que le ficharon y engañaron con su fichaje. 222 millones sacaron por él y dos años después quieren repescarle. No habría problema si no hubieran desembolsado 120 mill por Griezmann (también con triquiñuelas negociando desde Marzo con el jugador a espaldas de su club, el Atlético de Madrid, al que debería compensar con 80 mill más), entre otros. Los sueldos de la plantilla tampoco ayudan y necesitan desprenderse de los fichajes del año anterior (Coutinho y Dembelé) para afrontar la operación.
Mientras tanto, y muy a mi pesar, muchos madridistas desean y creen a pies juntillas que Neymar terminará este año por fin en el Real Madrid. Digo muy a mi pesar porque llevo viendo la jugada desde el principio, y de todos es sabido (y si no lo saben, aquí se lo digo yo) que Neymar Jr jugará de nuevo (salvo que el Barcelona tenga problemas económicos muy muy graves) en el club catalán.
Así que no nos rasguemos las vestiduras cuando veamos a ese jugador que se mueve únicamente por dinero vestir la camiseta, una vez más, de nuestro eterno rival. Y formarán una gran plantilla (con o sin él), y nos tocará esperar de nuevo nuestro turno.
El fútbol es así, y en esta ocasión tampoco podemos afrontar la operación. Confiemos en nuestro presidente porque «a cada cerdo le llega su San Martín».
