EL DÍA DE LA MARMOTA

Cómo si de la película de Harold Ramis se tratara, Zidane se metía en la piel de Bill Murray en «Atrapado en el tiempo».

Hoy volvía el equipo al Bernabéu. Hoy volvía la afición al estadio. A su casa. Y a todos nos gusta sentirnos seguros en nuestra casa. Quien no pone alarma, pone rejas, y quien no, una puerta blindada. Todo con tal de sentirnos seguros. Y el Madrid lleva tiempo dejando la puerta abierta. Como diría mi padre, «esto parece el coño de la Bernarda».

Cualquiera que lea esto, pensará que el equipo ha sido un desastre, y no ha sido así. Hemos visto una primera parte buena (ojo! no muy buena…) Se han tenido al menos 8 disparos, de los cuales sólo dos han ido a puerta. Se ha visto presión arriba (iniciada siempre por Kroos) y al equipo involucrado defensivamente, cosa que es raro ver en este equipo.

Además de la ilusión generada por la vuelta a casa del equipo, Zidane nos ha regalado la presencia de James en el once inicial. James y Bale, que también volvía al estadio. Y sirvió como sutil hipnotismo para la afición. Todos pendientes de James mientras el equipo dominaba y creaba ocasiones medianamente claras. El problema es que el balón no entraba. Y es complicado que así ocurra cuando tu mayor recurso es poner balones desde los laterales al punto de penalti y no tienes a Cristiano. 45 minutos aceptables en cuanto a juego, pero 45 minutos en los que nos teníamos que haber ido al vestuario ganando.

La segunda parte atisbaba prisas y muestra de ello es la entrada de Vinicius en el minuto 55 cuando Zizou es de cambio en el 60, 75 y 80, aproximadamente. Salía el descaro al campo y se marchaba a la ducha James. No sé si por un tema físico o porque Zidane pensó que, los experimentos, mejor con gaseosa.

El brasileño comenzaba en la izquierda, con Bale aún en la derecha. A los pocos minutos, cambio de bandas. Y se notó. Bale es mucho más jugador en banda izquierda. Genera más peligro, encara, se marcha en carrera y las pone como con un guante. Nos faltaba un rematador, y ahí salía Luka Jovic (por un Isco que sólo dejó buenos detalles donde acostumbra. En el centro del campo, no donde se hace daño) La idea de Zidane seguía siendo la misma. Poner el balón desde la banda y esperar que alguien remate. Y la primera arrancada de Bale (desde la izquierda, por supuesto), terminaba con el remate de Jovic a la cruceta. Y entre tanto, contra tras contra del Valladolid que mostraban las carencias defensivas del equipo. Una vez Casemiro y otra Ramos, abortan los más que seguros 1 contra 1. Nuevamente estábamos en el alambre. Como antaño.

Y llega el minuto 82. Un mal centro a media altura de Varane es bajado por Benzema, que a media vuelta suelta un latigazo cruzado que acaba en la red. Soltamos el aire. 1-0 y 3 puntos. Pero no iba a terminar ahí la cosa… Era el momento de tener el balón, de aguantarla, de no jugar con fuego. Y no podía ser de otra manera. Balón perdido (minuto 88) en el centro del campo y defensa descolocada (son dignas de estudio tanto la acción de Sergio Ramos en la que no muestra nada de contundencia en el slalom de Óscar Plano, como la diagonal que tira Carvajal desde el lateral derecho dejando su zona al descubierto) Una vez más nos ponen la cara colorada defensivamente. Una vez más dejamos al descubierto las carencias de un trabajo táctico lamentable.

Sin tiempo para reaccionar, empezábamos mal una vez más en nuestro campo. Cuando cuentas con el mismo equipo, mismo entrenador y mismas carencias, sueles obtener el MISMO resultado. No falla.

Publicado por J.Molina

Blog personal de fútbol

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