«HAY QUE SABER DISFRUTAR DE LOS EMPATES»

Ya lo dijo Solari: «Hay que saber disfrutar de los empates». Meses después Zidane dice que «el empate es bueno». Y claro, empiezo a pensar que estoy equivocado. Tengo 39 años (a una semana de cumplir los 40, pero no quiero hacerme a la idea) y he mamado que todo lo que no sea ganar, no es meritorio. Y no lo es porque somos el Real Madrid. No quiero un entrenador con esa mentalidad, con esa idea.

Esa frase tendría sentido si estuviéramos hablando de un partido de ida en casa de un gran equipo europeo en semifinales de Champions (incluso en cuartos, si me apuras), pero no contra un Villarreal (con todos mis respetos a sus aficionados) en la tercera jornada de liga. En la misma que ya nos hemos dejado dos puntos la semana pasada en casa contra el «todopoderoso» Valladolid (nuevamente, respetando a los aficionados pucelanos)

El Barça pinchó el sábado contra el Osasuna, es cierto, pero no debe ser la imagen en la que deba fijarse el Real Madrid. Ya han salido diciendo que el Atleti ha ganado sus tres partidos por la mínimo y que el Barça también ha pinchado. Y eso lo aprendí de mi madre, muy inteligente ella, cuando venía con las notas del trimestre y el miedo metido en el cuerpo por lo que se avecinaba, y le decía: «Me han quedado tres, pero a Jaime le han quedado cinco». Ella, con cara seria, me decía: «¿Y por qué te fijas en Jaime y no en Roberto, que ha aprobado todas?». Y tenías que agachar la cabeza sabiendo que tenía más razón que un santo. Pues eso es lo que falta en el Real Madrid: AUTOCRÍTICA.

Y ahora, una vez diagnosticada la enfermedad, toca lectura del partido. Un partido al que llegábamos con lo mismo que en la jornada anterior, salvo James. La alineación cambió y el esquema, también. Salíamos con, a priori, una defensa marcada con la entrada de Mendy (el mejor del partido, bajo mi punto de vista). El problema que habíamos tenido en la temporada pasada por esa banda con el equipo amarillo, hizo que Zidane apostara por tapar esa autovía con el francés, dejando fuera a Marcelo. Perdíamos en salida de balón y en ataque, pero ganábamos en sobriedad y físico. Samu Chukwueze era un puñal y Zidane lo sabía. Primer punto positivo para Zizou.

La media estaba formada por Casemiro, Kroos, Bale y Lucas Vázquez. Los dos primeros comenzaron mal, sin velocidad en la salida de balón. El alemán porque necesita a un compañero que le eche una mano en buscar alternativas (seguro que echaba de menos a Lukita), y el segundo porque su función no es esa. El brasileño es un hombre de contención, más táctico, menos dotado técnicamente para mantener el balón y entregarlo con ventaja al compañero. Bale por la izquierda aportaría centros de peligro y con la seguridad que le ofrecería a priori Mendy, tendría posibilidades de crear peligro. Es su banda, y se nota. Ahí hace daño y todos lo sabemos. Nada que ver con el jugador que cuando aparece por la derecha, pierde su lado bueno.

Y Lucas. Ay Lucas!! Mira que me cuesta y me ha costado siempre criticarte, pero es que se me hace más difícil aún el defenderte ahora. Lucas no es jugador para el Real Madrid, y nunca lo ha sido. Es un jugador que aporta sacrificio, pero poco más. Un jugador que juega por banda, además de ayudar en defensa (que lo hace), debe aportar desequilibrio, desparpajo y desborde. Y ni una, ni las otras. De verdad que no recuerdo la última vez que encaró y se fue con solvencia de su rival. Y ya no es que no lo haga, es que lo intenta y se cae, se tropieza o le da una patada al aire, como ocurrió ayer. Es una pena, pero el Real Madrid no puede permitirse tener una ficha, por muy canterano que sea, ocupada por un jugador mediocre.

Y la delantera formada por Jóvic y Benzema. El serbio apareció poco (más que en otros partidos, pero poco), y el francés aportó lo de siempre. Frescura e intención en esos metros finales, pero esta vez sin suerte. Aún así, es el mejor del equipo, sin duda.

Un planteamiento distinto que, creo recordar, no hemos probado ni en pretemporada (la vez que se intentó, a los pocos minutos Nacho fue expulsado y Jóvic tuvo que salir del campo). Y ahí tenemos otro problema. El entrenador no da con un dibujo definido, y prueba. Y cuando pruebas, salen resultados imprevistos. Y no nos lo podemos permitir.

Una primera parte mala, bastante mala, donde los primeros 20 minutos fuimos un muñeco en manos del equipo castellonense. El claro ejemplo fue la CAGADA (en mayúsculas) de Ramos en el minuto 12. En esa salida de balón lamentable que tiene el equipo, el de Camas se embolicó y nos costó el gol. Y es que Sergio no está bien. No está bien cuando sale al campo, porque fuera del campo está más que entretenido (boda, documentales, caballos, vacaciones,…) Y Varane más de lo mismo. En fin…

El resto, poco que añadir. Empatamos en la jugada anterior al descanso con una buena combinación entre Carvajal (al que también se le debería dar un toque de atención) y Jóvic con un taconazo soberbio. Culminaba la jugada Gareth Bale, que empujaba la pelota que le ponía el jugador de Leganés. Al menos nos íbamos al descanso con el sabor de boca de que «cuando se quiere, se puede». Esperaba un partido nuevo en la segunda parte.

En la reanudación el Madrid salía mejor. Con balón, con garantías de querer ganar el partido. Volcado. Llevando el ritmo. Vamos, lo que se le pide que mantenga durante gran parte de cualquier partido. El Villarreal se sentía atado de pies y manos, pero no lo rematamos. Dejamos que tomase aire, hiciera cambios en su esquema y volviera a coger ritmo. Y llegó su gol, porque el Madrid es muy muy vulnerable en defensa. Balón que sacaba Courtois a bocajarro y después empujaba a la red su jugador ante la mirada de la defensa blanca. Otra vez había que remar. Se mascaba la tragedia. Y en una de esas, aparecía Bale por la derecha que, con un buen disparo, empataba a dos el encuentro. Y es que Gareth, aun estando a medias, es el jugador con mejores cualidades de cara a gol. De defenestrado a salvador de puntos.

Empate a dos. 5 puntos de 9 posibles y la sensación de que el equipo no funciona, que es lo más preocupante. Pero claro…ellos entienden más y «hay que saber disfrutar de los empates». Iros al carajo!

Publicado por J.Molina

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