Algo más de 24 horas después del paupérrimo partido que nos regaló el Real Madrid, me siento a escribir mi opinión acerca del momento que vivimos. Pensé en hacerlo anoche, pero como sé que en un futuro volveré a leer lo que escribo en este humilde blog personal, no quería desperdiciar mi precioso tiempo en manchar mi amor por el club de mi vida.
Hoy algo más relajado, pero sin perder la frustración y el desasosiego que me provocó ver al equipo así, me siento frente al portátil a escribir mis sentimientos, mis ideas y por qué no, mis experiencias en un trabajo que depende en gran parte de la motivación. Esa motivación que le falta al equipo de Zinedine Zidane.
Sin entrar en detalles del partido en sí, que no tiene mucho que comentar y que se resumiría en una sola frase («Nos han dado un baño»), debo decir que me parece imperdonable la actitud de un equipo que, en el minuto 50, dejaba de intentar un mínimo requerido a cualquier equipo de categoría infantil o superior, que es darle el balón a uno de tu mismo equipo.
Prefiero centrarme en detalles que ocurren fuera del campo. En el vestuario, en los despachos, en la lista de convocados o en la alineación que presenta un entrenador que morirá con sus ideas (lo cuál es de agradecer porque eso quiere decir que tiene una idea, y no como pensamos muchos, que le falta ilusión e imaginación para dar la vuelta a la situación).
Para empezar, ayer, al terminar el partido, me hice dos preguntas: de los 11 jugadores que salieron de inicio, ¿cuántos y quiénes están a un nivel aceptable? ¿Cuántos de ellos podrían ser a día de hoy indiscutibles en un equipo puntero de Europa? Y la respuesta aún no la tengo. Quizá Mendy, Casemiro, James, Bale, Hazard,…No! Únicamente Benzema está a un gran nivel. Es el único que responde a lo que debe ser un jugador del Real Madrid. Es triste, pero es así.
Por otro lado, recordé la pretemporada que hizo el equipo, y me dí cuenta de que esta sensación ya venía de mucho antes. No es casualidad que se terminara la liga como se terminó (aunque lo asociábamos a que ya no tenían nada por lo que luchar), no es casualidad la pretemporada que se hizo (lamentable en resultados, en juegos y en planificación, por supuesto) y no es casualidad que se haya empezado como se ha empezado esta temporada. La fórmula en sencilla:
MALA PLANIFICACIÓN + EQUIPO DESGASTADO + ENTRENADOR OBCECADO
Esa mezcla te lleva a situarte en la cuerda floja y depender del talento. El talento se tiene, pero va desapareciendo poco a poco. Por eso se ganarán partidos, pero no porque haya una idea de juego, unos automatismos, una presión alta tras pérdida de balón, un dibujo definido, un repliegue correcto o una circulación rápida de balón. Y sin todo esto, no se ganan títulos.
El fútbol de hoy requiere de un fuerte despliegue físico, y cada vez son más mayores; de unos laterales incisivos, y no los tenemos; de un centro del campo que coja el balón, se ofrezca y haga circular el balón con alegría, y de eso también andamos justos (ayer teníamos en la convocatoria a tres mediocampistas si contamos a James como centrocampista); y una solvencia defensiva, de la cuál carecemos desde hace años.
La planificación pintaba bien a principios de verano. Chicos jóvenes con ganas de hacer grandes cosas, nombres importantes como Hazard, Jóvic, Mendy y una segunda línea de garantías: Militao, Ceballos, Llorente, Nacho, etc. Sin embargo, todo ha sido lo opuesto a lo que se pensaba: James y Bale desterrados (de los cuales ahora debe tirar porque no ha conseguido buscarles salida), los jóvenes talentos como Kubo, Odegaard, Vinicius, Rodrygo, Reguilón, Ceballos, Llorente, etc…cedidos, vendidos o incluso jugando en 2ªB. Un desastre de planificación, vamos…
Y ahora toca buscar culpables: ¿Zidane?, ¿Florentino?, ¿los jugadores? Ayer subía un tweet en el que decía algo así como que si yo fuera el capitán del Madrid (ojo! que no pido que lo haga Ramos, que bastante tiene con preocuparse de la boda, el documental y el Hormiguero), entraba hoy, día después del partido, al entrenamiento, organizando una reunión con mis compañeros. Y ahí iba yo a dejar las cosas claras. Mas tarde subí otro tweet comentando lo que me ocurrió como responsable de ventas en una empresa en la que trabajaba. Tuvimos un mal mes en las ventas, reuní a todos los comerciales, puse la comisión que ganaba ese mes encima de la mesa (no era gran cosa, pero mucho más de lo que algunos de esos comerciales ganaría cualquier mes) y les dije: «El que luche por esto, estará conmigo. El que no, puede coger la puerta» Algunos se callaron. Otros bajaron la cabeza y solo dos me dijeron que estaban en mi barco. A partir de ese momento, sabía con quién podía contar para revertir la situación. Eso debe hacer Zidane, y si no lo hace, es él quien debe abrirse la puerta y salir. Sencillo.
Veremos si Zidane coge la puerta o hace ver al equipo la camiseta que representan. Espero que sea lo segundo, la verdad.
