El empate del Athlétic de Bilbao en Leganés nos ponía el liderato a tiro. Y lo hicimos. Sin brillos, sin alardes, pero lo hicimos. No era un partido en que tuviéramos que jugar bien (que se hubiera agradecido, sí), y más viendo la alineación con 8 cambios respecto al partido anterior que había planteado Zidane. Es cierto, y justo en defensa de Zizou, que hay un derbi a la vuelta de la esquina, de ahí los cambios.
El partido comenzó soso y terminó ilusionando, debido a dos jóvenes actores en los que los aficionados hemos puesto muchas expectativas. Vinicius y Rodrygo. Rodrygo y Vinicius. La dupla brasileña que ha maravillado en las categorías inferiores de la amarelha, y ahora comienza a tener convocatorias con la absoluta, pide paso en el Real Madrid (ni más ni menos)
Como el partido no tuvo aportes de gran calidad ni mucho que comentar (salvo decir que Casemiro más vale que no se constipe), me prefiero dedicar a comentar los dos detalles de los pequeños brasileños.
En primer lugar, Vini. El chaval lleva un tiempo (demasiado) con una presión fuera de lo normal para un chaval de 19 años. Ni fue lógico que se le diera el peso del equipo durante la desastrosa temporada pasada, ni ahora es lógico que se le pida que tenga la misma relevancia en todo un Real Madrid, como lo pueden y deben tener otros jugadores. Eso, por supuesto, es culpa, por un lado de los madridistas que enseguida, queremos que un chaval que viene de un país como es Brasil (con un juego mucho más lento, con una defensa mucho más permisiva, etc.), y por otro (quizá más grande) de todos esos periodistas que han hecho del crío, un próximo «balón de oro». Ni una cosa ni la otra. Vinicius Jr es un gran jugador, con un talento distinto, con una capacidad de desborde que pocos tienen, pero no es más… al menos hoy en día. No sabemos si el día de mañana explotará en un continente como es Europa, con un fútbol más rápido que el brasileirao, con unas pautas defensivas a prueba de grandes jugadores, y con una cantidad de partido competitivos, mucho mayor que allá. Por eso no hay que pedirle, hay que animarle y confiar en él. Espero que Zidane lo entienda así y le aporte al chaval eso que tanto desea, como se pudo ver cuando marcó el gol. Llorando, descompuesto por quitarse un gran peso de encima.
Otro caso bien distinto es el de Rodrygo. No ha tenido minutos aún, ni esa presión que sí tiene Vinicius. Al fin y al cabo, Rodrygo acaba de llegar y los periodistas no han tenido tiempo de echarle mierda por los fallos que pueda cometer. También es cierto que se le ve, quizá, un jugador más completo que Vini, y con más gol, pero no por ello con más potencial. Recibió un balón largo de Casemiro, y en carrera, hizo un control precioso y encaró al defensa, al que superó como el que desborda un banderín. Fácil y sencillo (y para toda la familia, madridista en este caso).
2-0, 2 niños brasileños y 2 ilusiones. Cada uno con su peso en el equipo, pero con la confianza de que mañana, serán importantes en este club.
Líderes en una semana convulsa después de perder en París, pero primeros en Liga. Veamos si en el derbi seguimos con el mismo espíritu. Confío y deseo que así sea.
Hala Madrid!
