UN ÁNGEL EN LISBOA

Volvía Di María al estadio donde se hizo conocer en el viejo continente y donde ganó la décima con el Real Madrid. Y de qué manera lo hizo… En su mejor versión. Vertical, incisivo, currante y pasador, porque si hay algo que tiene este jugador es precisamente un último pase como pocos…

El Leizpig no es un equipo para estar en semis de champions y hoy, ha quedado claro. Su pase, como escribí en un post anterior, fue más demérito de Simeone y su rácano planteamiento, que del propio equipo alemán. Hoy el PSG ha dado muestra de ello. Voluntad no les falta, pero juego…mucho.

Y por fin se ha metido en la final de Champions el equipo parisino. Después de millones y millones despilfarrados en jugadores, ha llegado su momento. No lo va a tener fácil (en caso de que pase el Bayern, claro), pero quizá ya haya conseguido el jeque lo que llevaba buscando los últimos años: estar en la terna de los mejores equipos europeos.

El juego del PSG no es brillante, porque no tiene jugadores de toque, de posesión, de domar la pelota. Jamás el equipo de Tuchel ha maravillado por un juego fluido, por dominar el partido de principio a fin, pero tiene individualidades que le hacen peligroso. Muy peligroso.

Si ayer hablaba en mi último post de las diferencias entre el estilo de juego practicado por el Sevilla y el Inter de Milán, hoy el PSG demuestra que no es necesario ser un gran entrenador para llevar a tu equipo a la cima del fútbol. Porque al fútbol juegan los futbolistas. Tuchel, en este caso, sabe quien debe estar contento. Tiene a Neymar con ganas, integrado en un grupo que se siente líder. Y lo es. A Mbappé de escudero y socio perfecto del brasileño, y un equipo que juega por y para ellos.

El balón tiene que llegar a Neymar, cueste lo que cueste. Y, a partir de ahí, el PSG genera peligro. Tuchel sabe que defensivamente tiene a un equipo muy normalito, de ahí que Marquinhos juegue de stopper. Con Herrera y Paredes en la construcción (o destrucción, como queramos verlo), la pelota cobra sentido solamente en las piernas de Ney.

Ganar la Champions quizá haga que Neymar y Mbappé consigan el objetivo ansiado de triunfar más allá del país galo, donde se pasean año tras año. Y si se sienten que han completado un ciclo, quizá quieran tomar nuevos desafíos, lo que sería bueno para equipos de primera fila. O quizá no. Quizá la ganen y se sientan en la obligación de continuar el proyecto.

Sólo falta saber si le acompañará el Bayern (como todo hace indicar que así será) o el Lyon, cosa poco posible a priori. Personalmente, prefiero una final de nivel que una descafeinada. El fútbol, y más este año, lo merece. Veremos…

Publicado por J.Molina

Blog personal de fútbol

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