MUCHO QUE MEJORAR

Segunda jornada, victoria importante para no caer en la incertidumbre frente a un buen Betis que plantó cara hasta quedarse con diez y mucho que mejorar.

Zidane cambió el dibujo. Pasó de un 4-5-1 para algunos como yo, o un 4-3-3 para muchos otros, a un 4-4-2 con Jovic y Benzema en punto. Dio nuevamente salida de inicio a Martin Ødegaard junto a Casemiro y Valverde (como me gusta este chaval) en la medular, siguió apostando en defensa por los mismos que jugaron la pasada semana.

Como novedades, especial mención hay que hacerle a Fede Valverde. El uruguayo ya no es un chaval que venía a ganarse un puesto como cualquier otro, sino un jugador de garantías para el técnico. Un jugador especial, con un despliegue físico verdaderamente alto, en tiempos en los que prima el jugador completo por encima del exquisito. Y es que «el pajarito» abarca mucho campo, ofrece siempre ayuda a sus compañeros y no se guarda ni una gota de sudor. Canchero que cualquier entrenador querría tener en su equipo. No se arruga, asume galones y nunca pasa desapercibido. El esfuerzo tiene nombre en el vestuario blanco: Federico Valverde.

Pero la sorpresa fue el acompañante de Benzema: Luka Jovic. El serbio entra poco en juego, pero se le ve a la legua que si tuviera confianza y empezaran a salirle un poco las cosas, es un 9 nato. Y es que tenemos por costumbre ver en la actualidad a delanteros centros que bajan a recibir balones, a jugarlos, a tocar, a tener más presencia casi fuera que dentro del marco rival (véase Karim), pero nuestro fortachón no es de esos. Necesita centros al área, que le den balones de cara a portería. Tiene un tremendo disparo y una corpulencia que ofrece alternativas a Zidane, y este debería aprovecharlo. Yo, confío en él.

Comenzó el partido de cara para el Madrid, con una jugada que, de no ser por unos centímetros, hubiera puesto al equipo por encima en el marcador. Los primeros 20 minutos fueron de control y manejo del juego del equipo blanco, pero a partir de ese momento, el Betis dio un paso al frente. Primera parte descafeinada en la que Valverde para los madridistas y Mandi para los béticos pusieron los goles.

La segunda parte fue otra cosa. Lesión de Kroos preocupante, que esperemos que quede en un susto. Pinchazo en el glúteo izquierdo, lo que hizo que tuviera que marcharse a vestuarios. Salió Modric y tomó el mando. El equipo anotó pronto el segundo gol que daba el empate, abriendo todo a un nuevo partido.

Y llegó el esperado para muchos y el odiado para otros: el VAR. Contrataque del Real Madrid en el que Benzema deja solo a Jovic, quien de frente a portería y con un gran control con el pecho en carrera, es arrollado por Emerson. El árbitro pitaba fuera de juego y después fue llamado por González González quien, desde la sala maldita, no sólo dice que no existe ese fuera de juego sino que debería expulsar al jugador bético. Falta al borde del área y expulsión.

A los pocos minutos, un balón dentro del área que lucha Mayoral con Bartra y el defensa, en un intento para que canterano madridista no llegue al balón y pueda rematar, desplaza el balón con el brazo izquierdo. Nadie lo vio, salvo el VAR, que para eso está. Penalti y Panenka de Ramos (otro más). Y es que el camero es un seguro de vida desde los once metros.

Y es que el VAR, puede gustar o no, pero no deja dudas. Puede parar el partido durante minutos e, incluso, dejan descafeinadas las celebraciones, pero a nadie le debe caber duda en que si algo ofrece es justicia. Así que no hablemos de polémica porque no la hay. Existiría dicha polémica si no se hubieran pitado esas jugadas, pues las infracciones hubieran favorecido al equipo infractor, pero no es el caso. Fueron infracciones y como tales, hay que pitarlas.

Desde ese momento y con un Madrid en superioridad numérica, poco más que añadir. Control absoluto del juego y tres puntos que se vuelven a la capital.

Las sensaciones no fueron buenas durante muchos tramos del partido, por lo que hay mucho que mejorar. Pero mucho. Si el Madrid sigue así, cualquier equipo puede meterle mano y, como en años anteriores, puede resultar fatídico para una liga en la que es necesario demostrar que seguimos siendo el mejor equipo de España, y como no, de Europa.

Publicado por J.Molina

Blog personal de fútbol

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