DE PROFESIÓN, «CURRANTE»

Se marcha Casemiro. Y con él, gran parte de la identidad del equipo en los últimos años. Un madridista creyente y confeso. Creyente porque siempre ha creído en él y en sus compañeros. Ha creído en su club y en el esfuerzo diario de llegar a ser quien ha sido en el mejor equipo del mundo. Y confeso porque es un madridista más. Uno de esos madridistas que vive el sentimiento como pocos futbolistas llegan a hacer.

Siempre he pensado en Casemiro es el soldado perfecto. Un gregario para los que se llevan la gloria, pero de la que todos los que le rodean le hacen partícipe en su reconocimiento.

Un gregario es alguien que forma parte del grupo sin distinguirse de los demás. Como en el ciclismo. Y a los que hemos seguido este deporte, sobre todo durante los años de Miguel Indurain, aún nos viene al recuerdo ese Tour de Francia de 1991 cuando el navarro lideraba la carrera gala y tenía en las filas de su Banesto a Jean François Bernard. Ese año, en la subida al Alpe d´Huez, etapa que a la postre ganaría el italiano Gianni Bugno. Reposando sobre su manillar, mirada perdida, Jeff (como se le conocía) amilanó los rivales de Miguel Indurain, los secó, literalmente, y dejó en bandeja al navarro el acceso a su primer Tour. Ese día Jeff valió por dos, por tres o por cuatro ciclistas. Fue cuarto en meta, pero el agradecimiento de Indurain quedó patente hacia su gregario.

En el fútbol también existe esa figura. Ese luchador incansable que lleva al líder a conseguir los objetivos. El que suda, el que se sacrifica para que los demás tengan el trabajo más fácil. El que, aunque tenga todas las condiciones adversas, sabes que le vas a tener ahí, para prestarte «la bici» si es necesario. Tu amigo. Tu fiel escudero. Ese es Casemiro. De profesión, «currante».

Ahora tocará mirar al frente (nunca atrás), afrontar la temporada con el trabajo bien hecho por parte de la directiva, cubriendo bien el puesto. Por lo que pudiera pasar (me da en la nariz que muchos, incluido Case, eran conscientes de que esta suculenta oferta, podría llegar).

Tchouameni tendrá el trabajo difícil de hacer olvidar a Casemiro. Jugador potente, con características similares, pero joven, sin tanta experiencia (bien es cierto que Casemiro debutó con 21 años y el galo tiene 22). Personalmente, me aventuraría a decir que podrá hacerse con el puesto y con el corazón de los madridistas en poco tiempo. Las condiciones las tiene y el esfuerzo por mejorar es una de sus principales virtudes. Por lo tanto, hay mimbres para ser optimistas. Solo queda que los madridistas no le comparemos con su antecesor. Sería malo para el chaval y malo para el equipo. Yo, confío.

Y es que el Real Madrid no vende joyas para comprar piedras.

HALA MADRID Y NADA MÁS.

Publicado por J.Molina

Blog personal de fútbol

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