Nueva sensación de que el Real Madrid es un equipo formado, sólido y con dos registros bien distintos. Uno de control y juego lento, y otro vertiginoso, de piernas, de músculo,…
Ancelotti planteaba esta tercera jornada de liga con algunas novedades en su once: Lucas suplía a Carvajal, Alaba de lateral izquierdo (dejando a Rüdiger de central) y Modric y Kroos al mando.
Se preveía un partido en el que el Madrid quisiera el balón, manejara los tiempos del partido y esperara la oportunidad que Vinicius o Benzema se generasen. Y así fue durante los primeros 20 minutos, hasta que llegó el gol. Gran asociación de Tchouameni en la frontal, que con un gran pase filtrado a Vinicius, remató de primeras el brasileño.
Y llegó el empate del Español justo antes del descanso. Tocaba remar.
Tocaba el plan B: Camavinga por Modric (yo hubiera quitado a Kroos) y Rodrygo por Fede Valverde. Lo del francés empieza a resultar insultante. Sus 19 años son una pura anécdota para este deporte, pero el poderío físico que demuestra cada vez que juega el chaval, es demoledor. Técnicamente muy bueno, físicamente portentoso y tácticamente comprometido. Un jugador que debe jugar de inicio, con permiso de nuestra dupla «croatalemana».
Lo mismo creo de Rodrygo. Uno de los jugadores más desequilibrantes del equipo que necesita muchos más minutos. El balón que pone a Benzema en el segundo gol es oro puro.
Mención aparte merece el nuevo ídolo madridista: Aurélien Tchouaméni. Imponente, incansable, portentoso. Un mediocentro que ya se ha hecho un hueco en el actual campeón de Europa. Muchos creíamos que Casemiro sería irremplazable, pero ahora (2 ratos de fútbol más tarde) nos damos cuenta de que un chaval francés de 22 años puede, futbolísticamente (quizá no por títulos, que es casi imposible), hacer olvidar rápidamente al brasileño. Cambio de cromos perfecto. Y con 8 años menos…
Seguimos sumando. HALA MADRID Y NADA MÁS.
