Algo se estará haciendo bien cuando somos, hoy por hoy, el único equipo invicto de las grandes ligas europeas. Terminamos como campeones de Europa, empezamos como supercampeones y en 4 jornadas de liga no hay traspiés. Y aún así, seguimos penando por no tener a jugadores como Haaland o Mbappé. Pues nada…sigamos mirando al de enfrente y no disfrutemos de este maravilloso camino.
El pasado sábado se presentaba el Real Madrid ante su afición, en su estadio. Ese estadio que tantas y tantas noches de locura albergará no tardando mucho. Ese estadio que para muchos, no marca goles, no gana partidos y no es necesario. Ese estadio que callará las bocas de miles de personas que creen que sólo se lleva a cabo para regocijo del presidente.
Y en ese estadio, con un Betis «amigo», se presentaba el equipo. Un Betis que venía de ganar sus tres primeras jornadas de liga y presentando un fútbol atractivo y de pelota. El equipo de Pellegrini, otra cosa no, pero manejar la pelota sabe hacerlo muy bien, fundamentalmente por jugadores como Canales o Fekir, dos maestros en esto de jugar a su antojo. El primero, injustamente tratado por un seleccionador al que se le ven cada vez más los intereses personales. Y el segundo, porque es una de las estrellas de esta liga. Un jugador minusvalorado por su cabeza, pero con una pierna izquierda que no tiene nada que envidiar a otras que han sido encumbradas por aficionados y periodistas durante años…
Entre tantas y tantas cosas, se disputaron 90 minutos de buen fútbol. El Madrid, con una declaración de intenciones en su once inicial, prometía verticalidad. Sentando a Kroos y con la entrada de Camavinga, se antojaba un ritmo más alto y una apuesta por apretar más arriba a un Betis que acostumbra a salir con el balón muy bien jugado. La consigna era clara: ahogar la salida para recuperar pelota lo más arriba posible.
Otra de las novedades de Don Carlo fue la entrada como titular de Rodrygo (bendito jugador). No me escondo: soy fan declarado del brasileño. Un talento descomunal, menos vistoso que Vinicius, pero con unas cualidades excepcionales.
Muchos dicen que la posición que ocupa en el ataque blanco no es su sitio. Que quizá, pudiera hacer más daño arriba o cambiado de banda. Y puede ser, pero no se dará tal caso por un simple motivo: Vini si está limitado a jugar en izquierda. Por dicha razón Rodrygo es más versátil, se adapta mucho mejor a otras posiciones y es capaz de aportar grandes recursos al equipo.
Pero hablemos algo del partido. A los 9 minutos, en una carrera de las suyas, Vinicius ponía el 1-0 en el marcador. Arrancada desde la banda izquierda con un pase medido de Alaba que le plantaba frente al portero. Toque suave por arriba y para adentro. Una vez más, todos nos acordamos de Vini fallón que, en otro momento, jamás hubiera metido la pelotita a guardar. Pero ahora sí, porque ha mejorado, ha madurado y la toma de decisiones que actualmente tiene, no es la de antes.
Antes del descanso, y como no podía ser de otra manera…fallo defensivo que le costaba caro al equipo. Esta vez sería Carvajal el que se despistara en la marca con Canales (no celebró el gol por respeto a su pasado blanco, lo cual es de agradecer). Nos íbamos 1-1 al descanso, pero con la sensación de que lo sacaríamos adelante. Y así fue. Una segunda parte al mismo ritmo que la primera, con ocasiones claras de gol que no fueron materializadas, en su mayoría, por un Benzema que no estuvo fino. Sin embargo, ahí volvería a aparecer Rodrygo, quien marcaría el segundo gol en una buena jugada por banda derecha de Fede Valverde. 2-1 y tres puntos vitales para encarar el primer partido de Champions.
HALA MADRID Y NADA MÁS.
