Quinta jornada de liga y quinta victoria. 15 de 15. Esta vez en el Bernabéu, con un aforo casi lleno, aún en el horario al que a nadie parece contentar (a las 14:00 horas), justo en horario de comida.
El partido se presentaba cómodo, ante un Mallorca que venía con piel de cordero y un Madrid que denota contundencia. De ahí que Ancelotti diera descanso a varios de sus jugadores (además de los lesionados o tocados). No serían del once jugadores como Carvajal, Militao, Modric, Tchouaméni o Benzema. En su lugar, se daba entrada a Lucas, Rüdiger, Ceballos o Hazard.
El primer tiempo transcurrió con un ritmo lento (Kroos y Ceballos siendo los que hacían circular la pelota), previsible y con falta de ideas. El balón lo tenía el Madrid y el Mallorca se encontraba agazapado con un bloque bajo (odio este término, he de decirlo), concentrando al equipo en 25 metros. Muy complicado para el Madrid entrar en esa maraña, y más a ese ritmo y sin abrir el campo con Rodrygo y Vinicius (el primero ya comentó al finalizar el partido que el entrenador le había dado órdenes de sumarse al centro porque en banda tendría poco desborde). Hazard, Vinicius y Rodrygo chocaban entre los centrales mallorquines una y otra vez. Se percibía que el partido iba a tener que trabajarse desde la paciencia.
Y entonces llegó el susto. Gol del Mallorca tras una falta botada por Kang-In Lee, que ponía un balón en la cabeza de Muriqi, ante la pasividad de la marca de Mendy (no culpo al francés, sino a quien haya tomado la decisión de que su jugador más peligroso por arriba fuera cubierto por un jugador que no pasa de 1,80 metros. ¿Por qué Rüdiger, que es nuestro mejor efectivo aéreo no es quien coge la marca de su mejor hombre en estas jugadas? Inexplicable.
Ahora tocaba remar. Eso sí, con la sensación de que podría llegar el gol tarde o temprano. Y llegó. Llegó en forma de violencia. Courtois saca el balón con las manos a Ceballos (al borde del área propia) y éste descarga de inmediato sobre Valverde. Lo demás es para verlo una y otra vez. El séptimo de caballería sonaba en el Bernabéu al ritmo del «pajarito». ¿Qué diablos «el pajarito»? El HALCÓN URUGUAYO. Qué zancada, que violencia en su estampida, que belleza en su conducción… 52 metros él solito, dejando rivales atrás y plantándose en la frontal del área para lanzar un golpeo perfecto a la escuadra. Majestuoso. Tablas en el marcador. Y llegaba el descanso.
En la segunda parte, el monopolio del balón fue del Real Madrid. Juego embarullado por un Mallorca que se agarraba al empate como si su vida se fuera en ello. Tanto es así que casi no se jugaba al fútbol. Hasta que aparecieron los niños brasileños. Rodrygo de 9 es mucho más jugador que Hazard. Tiene una verticalidad y un descaro absoluto. Quizá no sepa jugar de espaldas (como hoy se le pide a casi cualquier delantero), pero es que sabe jugar muy bien de frente a la portería. Con su facilidad de regate y asociándose con su amigo Vini, pusieron al Bernabéu boca abajo. Dos amagos y tres dribling para dejar a Vinicius una maravillosa pelota en la frontal que éste, con un control sublime hacia afuera se plantaría frente a Rajkovic para batirle con pierna izquierda. 5 goles en 5 partidos. Brutal.
Y ahí se acabó el partido para el Mallorca. Las ocasiones se fueron generando por sí solas y en una de ellas, otro regalo de Rodrygo al madridismo. Jugada individual dentro del área que materializaba con dos recortes secos a los defensores (a uno le dejó sentado) y una buena definición de delantero. 3-1. y faltaba la guinda del pastel. Falta lanzada por Kroos y remate con pierna izquierda de Rüdiger. Se lo merecía. Jugador muy querido por la afición y, tengo la sensación, de que también en el vestuario. 4-1.
Entre los detalles, varios apuntes:
- Lesión muscular de Lucas. Esperemos que sea poco. Vienen jornadas importantes y Carvajal es una incógnita con las lesiones.
- 90 minutos para Kroos antes de la jornada de Champions y del derbi.
- Gran Ceballos. Su actitud está fuera de toda duda. Compromiso y circulación de balón.
- Enfado de Asensio por no tener minutos. Al madridista no debe preocuparle, al jugador sí.
- Rodrygo debe jugar. Tiene que jugar, donde sea, pero debe jugar.
Líderes y con buenas sensaciones.
HALA MADRID Y NADA MÁS.
