MAL RESULTADO Y PEOR IMAGEN

Comenzaba ayer la Liga en Mallorca para el Real Madrid y el equipo demostró estar de resaca tras el primer título de la temporada. Mismo once que en Varsovia.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que el Real Madrid va a ser el equipo a batir, una vez más, en esta temporada. Todos los equipos se van a medir al que, según gran parte del mundo fútbol, considera el mejor club de Europa. Y esto implica que la plantilla tiene que dar un paso al frente para saber que el esfuerzo debe ser aún mayor, pues las batallas, cada semana, van a ser más duras, más encarnecidas.

Es cierto que, a toro pasado, todos sabemos qué debería haber hecho Carlo Ancelotti con respecto a la alineación. Si nos situamos en el domingo a las 20 horas (una hora previa al partido), gran parte de la afición madridista hubiera firmado esa alineación. Una hora después del partido, esa gran masa social hubiera hecho cambios en el once inicial. De ahí que sea muy sencillo hablar una vez terminado el partido. No seré yo quien critique a Carlo Ancelotti por la alineación inicial, pero sí por la capacidad de tomar decisiones a lo largo del encuentro.

El partido comenzó muy igualado, con un Mallorca que salió a morder durante los primeros 10 minutos, hasta que el Real Madrid, en un primer zarpazo, anotó el primer gol. Buen gol de Rodrygo.

A partir de ese momento el Madrid se hizo dueño del partido, llegando incluso a demostrar una superioridad aplastante hasta el descanso. El equipo se sentía cómodo por delante en el marcador y se deleitaba «sobando» el balón, con jugadas eternas, metiendo al Mallorca en su área y haciéndole replegar y achicar agua. El Madrid se divertía en la frontal del área y se pudo cerrar el partido antes del descanso, pero ya se sabe que, cuando dejas escapar esa oportunidad, terminas pagándola. Y llegó el descanso.

A día de hoy, no existe ningún equipo que gane sin esfuerzo. Tienes que estar al 100% o cerca de ello para poder llevarte los tres puntos. Todos los equipos te van a plantar cara, te van a crear ocasiones. Y no te puedes relajar. Debes cerrar el partido antes. Sin concesiones.

Pasado el partido, unos hablan de falta de actitud (como el propio Carlo Ancelotti) y otros del nivel físico del equipo, apoyados en que estamos al inicio de la temporada y que algunos jugadores sólo llevan unos pocos entrenamientos. Yo estoy más con el míster (que imagino que algo sabrá).

Creo que al bueno de Carletto le preocupan dos cosas. Y ambas, tienen solución, aunque difícil de gestionarla. La disposición táctica del equipo, con posiciones a cubrir muy concretas y la propia gestión de la plantilla, dando descanso a algunos y abriendo la puerta a otros.

La primera, tiene que ver con la propia plantilla. No existe otro Toni Kroos. La falta del alemán este año va a acarrear muchas dudas, muchos cambios de roles y algún que otro disgusto. No hay, ni en la plantilla ni en el mundo, un jugador como el teutón. Un director de orquesta, un perro pastor que organice al rebaño, una boya de seguridad a la que agarrarse cuando quema la pelota. Ese «en caso de duda, dársela al rubio». Ojo, ni lo tenemos, ni lo tendremos. Y hay que asumirlo cuanto antes, porque si creemos que los nombres nos darán los resultados, estamos equivocados.

El mediocentro organizador no puede ser Tchouameni. Ese jugador que debe llevar la brújula no puede (ni debe) ser el francés. Siempre he pensado que las características del jugador son más de interior, que de pivote pero…qué sabré yo. Se trata de un jugador lento en la circulación y el Real Madrid de este año precisamente lo que necesita es velocidad. Velocidad para que el balón llegue rápido a los de arriba, sin tener a la defensa ya plantada en la frontal. Transiciones rápidas, vertiginosas. Que alguien haga sonar la trompeta y los Fede, Bellingham, Vini, Rodrygo y Kylian salgan en estampida llevándose por delante a cualquier adversario.

Fede Valverde tampoco es un mediocentro, aunque juegue en esa posición con Uruguay. El pajarito es un jugador «box to box», un jugador con recorrido, con un físico imponente y con una conducción de balón que rompe líneas con suma facilidad. Quizá Carlo debería apostar por un doble pivote con ambos, mientras se recupera Camavinga, a quien considero que se le adapta mejor esa faceta de pivote organizador. O quizá no «organizador», sino «distribuidor».

Y mención aparte merece Bellingham. El inglés es un animal, pero debe asumir otro tipo de funciones, dada la disposición de la actual plantilla. Tiene un físico majestuoso, un despliegue solidario para todos sus compañeros. Es una estrella disfrazado de currante. Un jugador tocado por la varita, pero con alma de ONG. Su figura debe ser la de «quaterback». Un lanzador de juego, una bisagra que conecte al centro del campo con la delantera. Y que llegue, que llegue en segunda línea. Ahí hace muchísimo daño y, si consigue hacerlo, será el motor del Real Madrid durante los próximos años. Y Vinicius, Rodrygo y Mbappe lo agradecerán.

La segunda preocupación de Carlo es cómo gestionar esta plantilla. Él sabe cómo hacerlo, pero no siempre puede hacerlo, y también lo sabe. Debe dar minutos a jugadores de segunda línea con tintes de primera, porque te lo han demostrado y lo siguen demostrando (casos de Brahim y Güler, entre otros). Ayer el banquillo visitante de Son Moix estaba cubierto, entre otros nombres, de jugadores como Modric, Ceballos, Güler, Brahim o Endrick. Sin menospreciar al resto, por supuesto. Y aquí viene una de las «razones» de parte del madridismo para dar respuesta al empate de ayer: «Algunos jugadores del once inicial llevan sólo unos pocos entrenamientos. Tienen que coger ritmo y adaptarse». ¿Entonces por que no juegan los Güler, Brahim, Lucas Vázquez o Endrick, que han realizado una pretemporada completa? No sé si desde el minuto 1, pero lo que sí sé es que no desde el minuto 83, como ayer hizo Carlo. Pero, que sabré yo de fútbol…

Resultado: empate (1-1) Primer pinchazo no esperado.

Cero dramas, pero sí los ojos abiertos y las orejas arriba. Los madridistas vamos a exigir más, mucho más.

¡HALA MADRID Y NADA MÁS!

MISMAS CARENCIAS

Llegaba el turno del campeón. Comenzaba realmente La Liga. La liga que todos quisiéramos llamarla «post-covid», pero que desgraciadamente no será así. Seguimos inmersos en una situación complicada, incluso para el fútbol. Un fútbol descafeinado. Sin público, sin pretemporada lejos de nuestro país, sin fichajes de renombre, pero con las mismas ganas o incluso más que años anteriores.

En el Reale Arena o en Anoeta (como yo lo he conocido desde siempre) daba comienzo el campeonato para dos equipos que este año jugarán en Europa. Uno en Champions y otro en Europa League. Se presuponía un buen partido, pero teniendo en cuenta que estamos en la jornada 2 (primera para ambos), el buen partido duró lo que duró el aire en los pulmones de los jugadores.

Una muy buena primera parte del conjunto blanco. Control absoluto del balón, presión alta cuando se perdía, entradas por bandas y con un ritmo atípico de primera jornada. Pocas ocasiones, a decir verdad, pero parecía que pronto llegaría el gol. Ese gol del que tantas y tantas veces ha carecido el equipo en los últimos años (desde la ausencia de Cristiano). Eso gol que los madridistas exigimos a Benzemá. Y es que, aunque pasen los años que pasen, el galo no es un 9 puro. Y no le debemos exigir como tal. Hoy, sin ir más lejos, se ha visto. Con Odegaard de mediapunta, el francés no apareció entre líneas; y eso lo pagó el equipo. Se dedicó a jugar de nueve y así le fue al equipo de cara a puerta. Dos ocasiones de Karim en 90 minutos.

La alineación creaba expectación desde que se supo que jugaban Rodrygo, Ødegaard y Vinicius. Tres niños. Jugones, descarados y con un futuro totalmente esperanzador para el club blanco. Rodrygo tiene más de lo que muestra. Se le ve. No hay más que ver como encara a los rivales. Quizá se sienta demasiado atado ya que se le pide que trabaje para el equipo a nivel defensivo, pero no me cabe ninguna duda de que, en cuanto se despegue de esa losa mental, despegará. De Vinicius lo sabemos casi todo. Encara, desafía al rival una vez tras otra, pelea, ayuda,… El único aspecto a destacar es que siempre le acompaña un lateral (Marcelo o Mendy) que, a menudo, juegan por delante suya, lo que le resta desborde y espacio. Aún así, cada vez que juega, es de los mejores.

Ødegaard es la sensación de este año, no hay ninguna duda. El noruego promete, como ya se le vio en La Real Sociedad, pero debe deshacerse del peso que todos los grandes jugadores sienten cuando empiezan a llevar la casaca blanca. Zidane debe darle minutos, confianza y darle libertad para asociarse en torno a la pelota, porque es lo que mejor sabe hacer. Y pronto, veremos en el Bernabéu a un jugador que llegó con 15 años y que ha luchado fuera para volver a tener minutos en el Real Madrid.

Y hablando de minutos… Ahí está el debe de Zidane. El técnico se supone que sabe que el partido dura 90 minutos al menos, y no 45. Y ya viene siendo un mal endémico de temporadas anteriores. No se puede tirar una parte a la basura. Lo sé, estamos a comienzos de temporada, sin casi partidos de pretemporada, pero si dispones de 5 cambios y sólo haces 3 (no cuento el de Arribas en el 89), no podemos excusarnos en lo físico. Seguimos teniendo a los mismos jugadores y las mismas carencias.

Y la carencia más importante se llama GOL. Tengo claro que este Real Madrid no ganará ningún partido cómodamente porque, para ello, necesitas gol. Zizou tiene como referente a Benzema arriba (defendible si recordamos la Liga del año pasado), y no confía en otros. Jovic, Mayoral, Mariano… ninguno le vale. Y esto es un grave problema. Primero porque Benzema debe tener competencia y, segundo, porque si el equipo carece de gol, debes tener otras alternativas.

Y bajo el aburrimiento del segundo tiempo, disfrutaron lo chavales de su debut soñado. Primero Marvin, recientemente campeón de la Youth League, y después Arribas, prometedor jugador de la fábrica.

Primer partido, primer revés.

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